La tormenta nocturma acarreaba las nubes aún más negras que la noche, los relámpagos estremecían los cielos mientras que la fina llovizna se convertía en un nubarrón. Yo, oculta entre los árboles, entre las ramas de mi propia cordura y mi corazón, decidí salir a la lluvia. Y cuando salí, el viento del este sopló, llevandose aquella tormenta. Pero también tomó otra cosa: La fría niebla que en mi mente habitaba.
Entonces, vi el sol, nunca antes había notado que brillaba con tal esplendor, con tal fuerza. ahora se que existe, se que existe más luz y que puedo conocerla, que puedo nacerla, vivirla y morirla al tiempo de una pieza de valz, al ritmo de los trinos de los pájaros con el color de los arcoíris.
Ahora se que hay algo más allá de la neblina, existe algo más en mí y existe algo más en ti, algo además de piel y huesos, algo además de mente y razón... y algo además del corazón. Te invito a que lo encuentres
El Rincón del céfiro es un homenaje a ese lugar, donde por primera vez el viento del este sacó de mi las dudas, donde por primera vez sentí lo que debía sentir y pensé lo que debía pensar. Aquel lugar -dentro de mi- en el que por fin había certidumbre, donde nace mi aliento de vida, aquel que recorre mi ser y limpia mis venas, aquel que llega a mi corazón y al tuyo... que nació y no morirá cuando yo muera.
Entonces, vi el sol, nunca antes había notado que brillaba con tal esplendor, con tal fuerza. ahora se que existe, se que existe más luz y que puedo conocerla, que puedo nacerla, vivirla y morirla al tiempo de una pieza de valz, al ritmo de los trinos de los pájaros con el color de los arcoíris.
Ahora se que hay algo más allá de la neblina, existe algo más en mí y existe algo más en ti, algo además de piel y huesos, algo además de mente y razón... y algo además del corazón. Te invito a que lo encuentres
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